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SEMINARIO DE DERECHO
REGISTRAL BILBAO, 6/3/2001 1.
DISTRIBUCIÓN DE RESPONSABILIDAD HIPOTECARIA. Al distribuir la hipoteca en
garantía de un préstamo sobre el solar entre los distintos elementos
constituidos en Propiedad Horizontal sobre el edificio construido sobre el
mismo, para uno de tales elementos se establece una doble responsabilidad
hipotecaria, de suerte que se dice que tal elemento independiente responderá de
diez millones de pesetas y de diez millones de pesetas. Elementos parecidos
responden de veinte millones tras la distribución. Al parecer, la razón de
esta duplicidad estriba en que el piso se venderá a los compradores por mitades
indivisas. El supuesto no resulta nada claro. Es inhabitual que en la
distribución de responsabilidad hipotecaria de un mismo préstamo sobre la
finca matriz, se grave con dos responsabilidades una misma finca. No se
comprende a que responde este proceder, máxime al no determinarse el rango
entre las hipotecas, ni determinarse tampoco el objeto gravado –cuota o
finca-, por lo que parece necesario que se aclare. Decir que una finca responde de diez millones y de diez
millones es lo mismo que decir que la finca responde de veinte millones ya que
las dos hipotecas tienen el mismo rango y garantizan el mismo crédito. Si lo que se pretende es gravar la finca por mitades
indivisas, de suerte que una parte de la responsabilidad gravite sobre una de
las mitades, y la otra parte, los otros diez millones graven la otra mitad, es
necesario decirlo así expresamente, ya que de otro modo, sólo cabe entender
que las hipotecas gravarán la totalidad de la finca, conforme al artículo 217
del Reglamento Hipotecario y la resolución de la Dirección General de los
Registros y del Notariado de 21 de febrero de 1994. Por otro lado, el que vendiéndose la finca a dos personas
por mitades indivisas, quiera asegurarse el precio de cada cuota gravando la
misma parece responder a un interés legítimo, sobre todo si se piensa que al
momento de la subrogación de los comuneros en cada préstamo, puede pactarse un
régimen distinto para cada una de las obligaciones, tanto en cuanto a plazo
como en cuanto a la remuneración del capital prestado.
2. VISADO PREVIO EN LA TRANSMISIÓN DE VIVIENDAS DE PROTECCIÓN OFICIAL.
El artículo 10[1]
del Decreto del Gobierno Vasco 306/2000, de 26 de diciembre, sobre régimen de
viviendas de protección oficial y medidas financieras en materia de vivienda y
suelo, exige visado previo para la transmisión de la propiedad o constitución
de derechos reales, salvo hipoteca, sobre viviendas de protección oficial o sus
anejos. Se plantea la influencia de dicha obligación sobre la inscribilidad del
documento. El visado que previene el mencionado precepto lo es del
documento privado de compraventa de vivienda, garaje o trastero de edificios de
viviendas de protección oficial; a tal documento privado habrán de acompañarse
los documentos acreditativos de que el adquirente reúne las condiciones
exigidas para acceder a ese tipo de viviendas; por lo que parece que tal visado
se halla dirigido a facilitar la vigilancia por la Administración de que se
cumplen los requisitos exigidos a los adquirentes o arrendatarios de ese tipo de
viviendas, sin que exista un mandato dirigido al registrador para que no
inscriba en el caso de que no conste haberse emitido el citado visado. Otra cuestión es la que plantea el párrafo segundo, es
decir, si el documento inscribible habrá de contener para su inscripción, la
opción del adquirente a la compra de un trastero o garaje desvinculado
existente en el edificio. El artículo 21 de la Ley Hipotecaria exige que el
documento contenga todas aquellas circunstancias que necesariamente deba
contener la inscripción. En el presente caso no hay un mandato expreso dirigido
a establecer que la inscripción deba contener esta o aquella circunstancia, lo
que se explica por la falta de competencia autonómica en la materia, además el
mandato reglamentario va dirigido al promotor, y parece que debe de dársele un
valor, también, administrativo, sin que afecte a la inscribilidad del documento
su constancia o la falta de la misma.
3. EXPEDIENTE DE DOMINIO. En un expediente de dominio para la reanudación
del tracto sucesivo interrumpido se afirma que el comprador adquirió la finca
“en el año 1978 mediante contrato privado de compraventa, constando como
vendedor D. Juan, en calidad Agente de la Propiedad Inmobiliaria, sin que conste
el nombre de las personas que otorgaron poder notarial al precitado, desprendiéndose
de los datos registrales que las mismas eran Dª Higinia y Dª María”. Por
otro lado, la última inscripción de dominio a favor de las mencionadas
personas es de fecha 10 de marzo de 1970, habiéndose admitido a trámite el
expediente el 1 de marzo de 2000. En el auto de aprobación del expediente se afirma simultáneamente
que se ignora la procedencia de los bienes y que proceden de las titulares
registrales. Es necesario aclarar esa contradicción. Por otro lado, debe
tenerse presente que el artículo 274 del Reglamento Hipotecario exige que se
determine la persona de quien procedan los bienes y su domicilio si fuere
conocido. Si se confirma que tales personas son los titulares registrales,
tendremos que en realidad no hay ruptura del tracto, y por ello, el expediente
no será vía hábil para proceder a la inscripción, sino que habrá que acudir
al correspondiente procedimiento declarativo al objeto de conseguir, en su caso,
la elevación a público del documento privado de compraventa. Si se entendiese que el expediente de dominio es procedente,
lo que resulta bastante improbable a la luz de las anteriores consideraciones,
sería necesario que se aclarase en que fecha se ha realizado la notificación
por edictos a los titulares registrales, ya que dicha notificación edictal sólo
será admisible si se produce una vez transcurridos los treinta años que
previene el artículo 202 de la Ley Hipotecaria.
4. ARRENDAMIENTO CON OPCIÓN DE COMPRA. Un local comercial se halla
arrendado a un partido político por una caja de ahorros por plazo de dos años
y con opción de compra. Transcurrido el plazo de los dos años la caja vende la
finca a un tercero. No existe dificultad para inscribir la venta, ahora bien,
tampoco procede la cancelación del arrendamiento ya que no han pasado los cinco
años que previene el párrafo primero del artículo 177 del Reglamento
Hipotecario, el cual no ha sido afectado en cuanto a su vigencia por la
sentencia del Tribunal Supremo de 31 de enero de 2001. Sin embargo, cabe entender que transcurrido el plazo de cinco
años desde el vencimiento del plazo pactado para el ejercicio de la opción
podrá cancelarse mientras no conste en el Registro haberse ejercitado el
derecho, modificado el título o formulado reclamación judicial sobre su
cumplimiento; ya que ese es el sentido del claro tenor del nuevo artículo 177
del Reglamento Hipotecario, sin que quepa oponer la resolución de 27 de marzo
de 2000, pues la misma resuelve un caso respecto del que no se hallaba vigente,
por ser un caso anterior, el artículo 177, párrafo primero, en su redacción
de 4 de setiembre de 1998.
5. ADJUDICACIÓN EN LIQUIDACIÓN DE GANANCIALES DE BIEN PRIVATIVO. Los
novios compran un piso por mitades pro indivisas y poco después contraen
matrimonio. Ahora se hallan en proceso de separación acordando en el convenio
adjudicar la cuota privativa de uno de los cónyuges en pago del haber ganancial
del otro. En otras ocasiones se ha procedido al estudio de casos
semejantes, casos que variaban según la parte del precio pagada con dinero
privativo o con dinero ganancial, lo que tenía relevancia para determinar la
proporción de ganancialidad o privaticidad de la vivienda familiar conforme a
los artículos 1357 y 1354 del Código civil. En el presente caso parece necesario, dado que la liquidación
de gananciales no es título hábil para transferir el dominio de bienes entre
los cónyuges o ex-cónyuges, que antes de la adjudicación en la liquidación
del bien en pago del haber ganancial de uno de los cónyuges aparezca en el
inventario de bienes con tal carácter de ganancial, lo que requiere su previa
aportación a la sociedad. Tal aportación puede hacerse con carácter previo o bien en
el propio convenio. El convenio abarca relaciones complejas que tienden a
liquidar la situación de la comunidad matrimonial, por lo que no se ve obstáculo
para que en el mismo convenio se haga la aportación de bienes privativos a la
sociedad, máxime si como hemos visto recientemente la Dirección General admite
la posibilidad de realizar en el mismo convenio donaciones de inmuebles. Por lo
demás, se considera que la aportación realizada en el convenio habrá de ser
expresa sin que quepa entender que por la sola inclusión del bien en el
inventario de los gananciales se haya realizado tácitamente.
6. DONACIÓN DE DERECHOS. La esposa dona al marido los derechos que le
corresponden en determinada finca ganancial, y a continuación, el marido dona
el bien a su madre. Se admite la trasmisión de la “cuota” ganancial, lo que
viene a ser una liquidación parcial de gananciales; pero el caso tal como está
planteado adolece de cierta incorrección. No cabe que uno de los cónyuges
disponga por sí de un derecho individual sobre un bien ganancial, ya que el
bien es ganancial y no le pertenece individualmente, por lo que para disponer de
cualquier derecho sobre los gananciales se requerirá que consientan los dos cónyuges.
De ese modo, parece más correcto formular el acto como una donación, realizada
por ambos cónyuges, del patrimonio ganancial al patrimonio privativo de uno de
ellos, o bien, que donasen los dos cónyuges a uno de ellos los derechos del
otro. Sin embargo, aunque como decimos parece que el acto se halla
mal expresado, el fondo, es decir, la voluntad de transferir un bien del
patrimonio ganancial al privativo de un cónyuge, parece legítimo, ya que es
indudable la posibilidad entre los esposos de realizar cualquier tipo de
contratos y trasmisiones patrimoniales conforme al artículo 1323 del Código
civil. Otra fórmula pudiera haber sido la donación de los dos cónyuges
a la madre, pero como por la vía elegida parece que se quiere obtener un ahorro
fiscal en la trasferencia entre la nuera y la suegra, se evita esa fórmula más
costosa fiscalmente. En todo caso, se estima que la fórmula de la liquidación
parcial de los gananciales es más idónea que la de la donación. Por otro
lado, resulta más difícil la revocación de donaciones a la madre que a la
suegra.
7. ESTATUTOS DE PROPIEDAD HORIZONTAL. En los estatutos de un régimen de
propiedad horizontal pretende incluirse una cláusula que reza como sigue: “El
aprovechamiento de los espacios sobrantes en el jardín, no adscritos ya como
anejos, quedarán incorporados como anejos inseparables en uso y disfrute de las
fincas a las que sean vinculadas, estableciéndose tal vinculación, para todas
o algunas de las viviendas en el momento de la firma de las respectivas
escrituras de venta”. Frente a la comunidad solidaria que parece existir en materia
de garajes y trasteros cuando se vende por cuotas un elemento privativo con
adscripción de zonas de uso exclusivo, en la que el propietario inicial del
elemento se reserva la faculta de ir asignando zonas determinadas a las cuotas;
en el presente caso las zonas de uso exclusivo no pertenecen a un elemento
privativo sino que son un elemento común de la Propiedad Horizontal. La reserva
de facultades por parte del promotor, al margen de la titularidad de los
concretos elementos privativos, es vista desfavorablemente por la Dirección
General de los Registros y del Notariado en su resolución de 19 de setiembre de
1994. Además, de admitirse tal reserva de facultades, sería preciso establecer
un plazo de ejercicio de las mismas en atención al principio de especialidad.
Pero es que la reserva expresada choca también contra la imperatividad de la
Ley sobre propiedad horizontal, que exige para la modificación del título
constitutivo la unanimidad. Desde otro punto de vista, se consideró que prefigurar el
uso exclusivo de elementos comunes a favor de elementos privativos, dejando para
un momento posterior la concreción o individualización de la concreta y
determinada zona que ha de corresponder a cada vivienda, es una operación
semejante a la de adscribir el uso exclusivo de una zona situada en los
elementos comunes de la Propiedad Horizontal, la cual es perfectamente
admisible, por lo que diferir a un momento posterior la determinación de la
zona concreta que se ha de adscribir a cada vivienda puede ser un comportamiento
legitimo propio del modo de operar en las promociones de vivienda. Al promotor
le resulta indiferente, existiendo diversas posibilidades, adscribir una u otra
zona a una vivienda determinada; o bien el precio final de la unidad resultante
de unir vivienda y zona exclusiva puede ser distinto, por lo que se deja a la
elección del comprador esta última determinación. Ese proceder, desconociendo
la identidad del eventual comprador, sólo puede asegurarse mediante el
establecimiento de una cláusula como la referida, lo que a la luz de las
consideraciones anteriores parece un interés atendible que no ha de encontrar
obstáculo en el registro.
8. MODIFICACIÓN DE OBRA NUEVA. Se rehabilita un chalet en el que existían
cinco viviendas, en el registro se presenta respecto de dicha operación una
modificación de descripción. Se plantea si es necesario o no para la inscripción,
la presentación de la licencia de obras. El artículo 53. a) de las Normas Urbanísticas
Complementarias al Reglamento Hipotecario exige licencia para el caso de que al
inscribirse el título constitutivo de la Propiedad Horizontal o al modificarse
el mismo se cree un mayor número de viviendas, es decir, la modificación
objetiva del edificio mediante la creación de nuevas viviendas obliga a
presentar nueva licencia. En el presente caso, no se trata de una modificación
tangencial de la obra, sino que la rehabilitación de un edificio con su
correspondiente cambio de descripción es una auténtica declaración de obra
nueva modificatoria de otra anterior obrante en el registro, por lo que al
amparo del artículo 22 de la Ley del suelo de 1998, será exigible para la
autorización e inscripción de la misma, la correspondiente licencia.
9. APODERADO FALSO. El representante de una sociedad acude al registro señalando
a determinada persona como falso representante de la sociedad. No se trata de un
administrador cuyo mandato haya sido revocado y que actúe bajo determinadas
apariencias, sino que el representante ha falsificado su condición de tal
alterando cierta escritura y ha enajenado un bien de la sociedad. Ahora el
representante legítimo de la sociedad pretende que se haga constar la
circunstancia de ausencia de representación de la otra persona a fin de evitar
daños a la entidad que representa. No parece que exista medio alguno de hacer constar en el
registro las manifestaciones del representante de la sociedad. Desde luego, la
instancia del mismo conteniéndolas, junto con el documento falsificado en cuya
virtud enajenó el falso representante, no dará lugar a asiento alguno. Otra cosa hubiese sido, que el representante falso lo fuese
por haberle sido revocadas sus facultades representativas, en ese caso, mediante
instancia con los documentos acreditativos de las señaladas circunstancias,
podría hacerse constar el hecho en el Libro de alteraciones en las facultades
de administración y disposición y, a su vez, al margen de las fincas cuya
titularidad constase en el registro a favor de la entidad, conforme al artículo
386 del Reglamento Hipotecario en su redacción de setiembre de 1998. La
declaración de nulidad de esa norma por la sentencia del Tribunal Supremo de 31
de enero de 2001, impedirá una vez que la sentencia se publique en el Boletín
Oficial del Estado, al menos a primera vista y en tanto no se dicte nueva norma,
la practica de un asiento semejante. Decimos a primera vista, porque en determinados casos, en
particular, en el caso de revocación de un poder para vender determinada finca,
sin devolución de copia por el apoderado, la practica de una nota marginal en
la finca concreta a solicitud del titular registral sería un medio de defensa
eficacísimo contra las extralimitaciones de los que actúan sin facultades al
amparo de apariencias cuya inconsistencia consta suficientemente en el registro. Carlos Ballugera
[1]
Artículo 10– Visado de contratos 1–
Con carácter previo al otorgamiento de cualquier escritura pública por la
que se transmita la propiedad de viviendas de protección oficial y sus
anejos o se constituyan derechos reales sobre los mismos, salvo en el caso
de la hipoteca, deberá presentarse el correspondiente documento privado
para su visado en las Delegaciones Territoriales del Departamento de
Ordenación del Territorio, Vivienda y Medio Ambiente del Gobierno Vasco
recayendo la obligación de su presentación en el transmitente de las
viviendas. Esta obligación se extenderá a los garajes o trasteros no
vinculados que se enajenen o arrienden a adquirentes de viviendas de
protección oficial situadas en el mismo edificio, unidad edificatoria o
promoción que los garajes. Asimismo se presentarán para su visado los
contratos de arrendamiento protegido de las viviendas y anejos vinculados.
Esta obligación recaerá en el arrendador de la vivienda. Junto con los
documentos señalados, los transmitentes y arrendadores de viviendas deberán
presentar, juntamente con el contrato de compraventa, para su
correspondiente visado, la documentación acreditativa de que el adquirente
o arrendatario de la vivienda reúne las condiciones exigidas para acceder a
este tipo de viviendas. 2–
En los contratos de compraventa o documentos de adjudicación de viviendas
de protección oficial, en su primera transmisión, cuando los garajes o
trasteros, ubicados en el mismo edificio, unidad edificatoria o promoción
que las viviendas, se encuentren desvinculados de éstas en proyecto y
registralmente, se consignará obligatoriamente, además de las establecidas
en la normativa vigente, una cláusula en la que se recoja expresamente que
el adquirente podrá optar a la compra de uno de los garajes y trasteros
antes citados. Esta opción deberá realizarse en todo caso con anterioridad
al visado del contrato de compraventa o adjudicación de la vivienda. En el
supuesto de que en el edificio, unidad edificatoria o promoción existan más
viviendas que garajes o trasteros se deberá ofertar la compra de éstos a
cada comprador de una vivienda, oferta que deberá realizarse mientras se
encuentren garajes y trasteros sin adquirir. 3–
A efectos de lo dispuesto en el número anterior, para el visado de los
contratos de compraventa y adjudicación de vivienda será requisito
necesario la presentación conjunta del correspondiente contrato de
compraventa o adjudicación de garaje o trastero, o en su caso, la renuncia
expresa al mismo.
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