{"id":3697,"date":"2015-03-31T23:44:09","date_gmt":"2015-03-31T22:44:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www.notariosyregistradores.com\/web\/?p=3697"},"modified":"2016-08-21T12:42:13","modified_gmt":"2016-08-21T10:42:13","slug":"philippe-delerm-le-croissant-du-trottoir-el-cruasan-del-amanecer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.notariosyregistradores.com\/web\/esta-web\/rincon-literario\/philippe-delerm-le-croissant-du-trottoir-el-cruasan-del-amanecer\/","title":{"rendered":"PHILIPPE DELERM: \u201cLE CROISSANT DU TROTTOIR\u201d (EL CRUAS\u00c1N DEL AMANECER)."},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><strong>Philippe Delerm<\/strong> nace en 1950 en Auvers-sur-Oise (Francia). Es profesor de literatura en una escuela de Beaumont-le-Roger, donde tambi\u00e9n entrena a un equipo de f\u00fatbol local. Fiel a su filosof\u00eda de la vida, <strong>Delerm<\/strong> es un autor que, pese al \u00e9xito de sus obras y a los premios recibidos, vive ajeno a toda la aureola p\u00fablica que conlleva a veces el mundo literario. Adem\u00e1s de <strong><em>El primer trago de cerveza<\/em><\/strong>, ha publicado Sundborn ou Les jours de lumi\u00e8re, por el que en 1998 recibi\u00f3 el <strong>Prix National des Libraires<\/strong> y el <strong>Prix National de Biblioth\u00e9caires<\/strong>, y en <strong>Tusquets Editores,<\/strong> han aparecido tambi\u00e9n las novelas \u201c<strong><em>Llovi\u00f3 todo el domingo\u201d<\/em><\/strong> y <br \/><strong><em>\u201cLa quinta estaci\u00f3n\u201d<\/em><\/strong> (Andanzas 396 y 468) y el libro de relatos breves \u201c<strong><em>La siesta asesinada\u201d.<\/em><\/strong> (Los 5 Sentidos 35). Nada hac\u00eda pensar que <strong><em>El primer trago de cerveza<\/em><\/strong>, un libro considerado en principio \u00abminoritario\u00bb, destinado a cr\u00edticos exigentes y a un p\u00fablico selecto, que sali\u00f3 a la calle humildemente en la primavera de 1997, sin estudios de mercado ni publicidad, pudiera convertirse en todo un acontecimiento literario en Francia a las pocas semanas de ser publicado y que permanecer\u00eda por m\u00e1s de un a\u00f1o entre los tres primeros libros m\u00e1s vendidos. De la noche a la ma\u00f1ana, toda Francia pas\u00f3 a disfrutar de los peque\u00f1os placeres y a compartir con<strong>Philippe Delerm<\/strong> su especial concepci\u00f3n de la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>\u00a0\u00a0 El primer trago de cerveza<\/em><\/strong> es la narraci\u00f3n breve, exquisita, de esas situaciones, comunes a todos, que, en los tiempos ajetreados en que vivimos, se deslizan sin que les prestemos atenci\u00f3n y que, en cambio, encierran el germen del buen vivir. A <strong>Philippe Delerm<\/strong>, al parecer, no se le escapa una sola oportunidad de aprovechar esos momentos, y al hacerlo, incita al lector a reconocer en s\u00ed mismo cu\u00e1les son sus propios instantes de gozo. Si, por ejemplo, en una luminosa y fr\u00eda ma\u00f1ana de invierno, a alguien le llena de placer salir a comprar croissants reci\u00e9n hechos, es muy probable que otros descubran que, en cambio, con lo que m\u00e1s disfrutan es con \u00abel indecente placer de saborear un banana-split\u00bb. \u00a1Tantos instantes, tantas peque\u00f1as historias, tantos min\u00fasculos placeres, al alcance de todos y que, sin embargo, nos parecen tan ajenos!.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 Aqu\u00ed he recogido una <strong>traducci\u00f3n libre<\/strong> del peque\u00f1o relato sobre el placer que cualquiera puede sentir al ser el primero en levantarse un d\u00eda de fiesta, recorrer las calles desiertas, y comprar los primeros cruasanes, reci\u00e9n hechos, mientras todos el mundo duerme y uno se siente como el \u00fanico paseante de la Ciudad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0 <strong><em>\u201c<\/em><\/strong> <strong><em>EL CROISSANT DEL AMANECER<\/em><\/strong><strong><em>\u00a0\u00a0\u00a0 (Le croissant du Trottoir)<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>\u00a0 \u00ab\u00a0Me despierto el primero, me visto con la prudencia de un vig\u00eda indio y recorro, sigilosamente, todas las dependencias de mi casa, hasta llegar a la puerta. La abro y vuelvo a cerrarla, con la meticulosidad de un relojero. Ya estoy fuera, \u00a0en la calle y me siento libre; miro al azulado cielo de la ma\u00f1ana, orlada de rosa: es una mezcla de mal gusto, pero el fr\u00edo reinante sirve para purificarla. Exhalo, a cada paso, una gran bocanada de vaho: estoy vivo y, esta ma\u00f1ana, me siento ligero, \u00a0paseando por la acera de mi calle. Me gusta que la cruasanter\u00eda est\u00e9 un poco lejos; as\u00ed puedo disfrutar de mi paseo matinal.<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>\u00a0 Kerouac, con las manos en los bolsillos, tiene todo el tiempo del mundo: para \u00e9l, cada paso, es una fiesta. Se sorprende andando, en equilibrio, sobre el borde de la acera, como hac\u00eda de ni\u00f1o; es como si este borde fuera hoy lo \u00fanico importante en su vida, como si \u00a0fuera ahora el l\u00edmite de todas las cosas. Es un tiempo puro y con este recorrido quiero enga\u00f1ar al d\u00eda. Mientras, \u00a0todos duermen, o, m\u00e1s bien, casi todos, ya que, a lo lejos,\u00a0 puede verse la c\u00e1lida luz de la cruasanter\u00eda \u2013 de hecho, es de ne\u00f3n, pero tiene un cierto calor que le hace parecer \u00e1mbar-.<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>\u00a0\u00a0\u00a0 Cuando me aproximo a ella puedo ver la nube de niebla que cubre la vitrina, lo que es para m\u00ed, \u00a0algo as\u00ed como los buenos d\u00edas alegres que, la panadera, reserva, s\u00f3lo, para los primeros clientes \u2013 es la complicidad del amanecer.-<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>\u00a0\u00a0\u00a0 Compro cinco cruasanes, una baguette bien moldeada pero no demasiado hecha. Veo al panadero, con su delantal enharinado, que se encuentra en el fondo de la tienda, y que me saluda, como lo har\u00eda un general a sus valientes, al inicio de la batalla.<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>\u00a0 Vuelvo, otra vez, a mi calle. Me siento bien: pero el regreso ya no es igual; la ma\u00f1ana empieza iluminar el d\u00eda. La acera ya no la encuentro libre, est\u00e1 un poco como aburguesada, por esta baguette que llevo bajo el brazo y con la bolsa de cruasanes cogida de la mano. Tomo un cruas\u00e1n y siento su miga caliente y suave. Hago m\u00eda esta peque\u00f1a golosina, que, con el fr\u00edo de la ma\u00f1ana, y mientras camino, hace que el cruas\u00e1n sea, ahora, \u00a0para m\u00ed, lo m\u00e1s importante. \u00c9l es mientras camino, el horno y tambi\u00e9n mi casa y mi refugio.<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>\u00a0\u00a0\u00a0 Avanzo muy despacio, todo me parece lleno de esta masa rubia-amarilla que calienta \u00a0el azul, el gris y el rosa de la ma\u00f1ana, cuando ya la noche comienza a apagarse. El d\u00eda comienza a remontar pero, lo mejor de \u00e9l, ya lo tengo conmigo.\u201d<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Es una traducci\u00f3n libre del art\u00edculo de P. Delerm \u201cLe croissant du trottoir\u201d del libro \u201c La Premi\u00e8re Gorg\u00e9e de bi\u00e8re et autres plaisirs minuscules\u00a0\u00bb (Gallimard 1997))<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/www.notariosyregistradores.com\/web\/category\/secciones\/oficina-notarial\/algo-que-derecho\/\">ALGO + QUE DERECHO<\/a><\/h2>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; \u00a0Philippe Delerm nace en 1950 en Auvers-sur-Oise (Francia). Es profesor de literatura en una escuela de Beaumont-le-Roger, donde tambi\u00e9n entrena a un equipo de f\u00fatbol local. 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