¿Por qué han de ser anuales las oposiciones a notarías?

Admin, 14/11/2022

LAS OPOSICIONES A NOTARÍAS DEBERÍAN SER ANUALES

Albert Domingo Castellà, Notario de Vilassar de Mar (Barcelona)

 

Hace unos meses nos reunimos en Madrid los representantes de las academias de preparación de opositores a notarías.

Una de las conclusiones que se sacaron es la necesidad de promover la convocatoria anual de las oposiciones al título de notario.

En realidad, ya tenemos referencia de convocatorias anuales de nuestras oposiciones en la década de los ochenta del siglo pasado: desde las oposiciones de Madrid convocadas por resolución de 14 de mayo de 1980 hasta las oposiciones de Valencia convocadas por resolución de 23 de diciembre de 1991 se celebraron en once años diez oposiciones (1980 Madrid, 1982 Madrid, 1983 Burgos, 1984 Madrid, 1985 Sevilla, 1985 Barcelona, 1987 Madrid, 1988 Granada, 1990 Madrid, y 1991 Valencia).

Hoy, como hemos comprobado, el promedio actual de tiempo que debe de invertir un opositor para obtener el título de notario está entre cinco y siete años de dedicación exclusiva y sin garantía de éxito; cierto que hemos tenido excepciones de opositores que han superado la oposición la primera vez que se presentaban, alrededor de los tres años, pero también es cierto que todavía hay más excepciones que superan los seis años, llegando incluso a los diez y doce años, si no han abandonado antes. Esto significa que la edad media de los aprobados se sitúa entre los treinta y treinta y un años, habiendo excepciones de veinticinco y veintiséis años y aún tenemos más excepciones de treinta y cinco años y más.

Pues bien, para fortalecer nuestra oposición y, por ende, nuestro cuerpo, y coadyuvar a hacer su fomento, reitero la necesidad de reducir el promedio de años de preparación de la oposición y dejarlo entre cuatro o cinco años, haciendo convocatorias anuales, aunque sea reduciendo el número de plazas.

La convocatoria anual, que ya se práctica en otros cuerpos como judicaturas, abogacía del estado, diplomacia o inspección de Hacienda, significaría un estímulo muy importante, sino decisivo, para que el estudiante de derecho se anime a optar por nuestras oposiciones al título de notario, además de reducirle el sufrimiento, estrés e inseguridad en el futuro que conlleva tantos años de oposición con dedicación exclusiva al estudio.

Como muestra un botón de lo que viene siendo “normal” en nuestra oposición y, para ello, nos vamos a poner en la piel de una opositora que se encuentra dentro del “promedio normal” (actualmente hay más opositoras que opositores):

Nuestra opositora decide empezar notarías en septiembre de 2021, justo cuando cumple 24 años.

Las oposiciones se convocan un año más tarde, en septiembre de 2022. Ya sabe que no tiene ninguna opción, pero su preparador le ha dicho que tiene que presentarse para saber lo que es estar delante de un tribunal compuesto por siete miembros y ganar experiencia. Se examina en diciembre y aguanta los dos primeros civiles y se retira en el tercero. Con un año y tres meses de estudio, su preparador le ha dicho que ha cumplido y que las suyas son las siguientes, las del 2024, cuando lleve tres años.

Llegamos a la oposición de 2024. Nuestra opositora ya tiene 27 años, habiendo dedicado los tres últimos años al estudio riguroso y autoexigente del temario, con un horario inflexible de 6 días a la semana entre 8 y 12 horas, en función del día y la capacidad de concentración y rendimiento de cada hora invertida para cumplir el plan de estudio semanal que le exige su preparador. Nuestra opositora se examina la primera semana de septiembre, con tres años de estudio seguidos, sin parar, y aprueba el primer ejercicio. Ahora toca el segundo ejercicio; este, no lo lleva tan bien como el primero porque se han producido recientes reformas que ha habido que adaptar y memorizar solo ha podido darle un par de vueltas, acumulando lo que ha podido en esos cuatro meses desde que aprobó el primer ejercicio en septiembre hasta la segunda semana de enero que se examina del segundo. Aguanta la hora, pero suspende porque no da el nivel, ya que un tema que le ha salido lo llevaba en “claro-oscuro”. Su preparador le ha dicho que ha tenido mala suerte y que las próximas serán las suyas.

Vuelve al estudio arduo después de un descanso de un mes, ya que desde que empezó la oposición solo se había tomado de descanso quince días el primer año y quince días el segundo año. Al cabo de un mes vuelve al estudio y le cuesta coger el ritmo de nuevo; esta vez empieza por el segundo ejercicio.

Llegamos a la oposición de 2026. Nuestra opositora ya tiene 29 años y se examina la última semana de noviembre, con cinco años y tres meses de estudio sin parar; aprueba el primer ejercicio. Se examina del segundo ejercicio la tercera semana de marzo y también aprueba. Ahora toca el dictamen para la última semana de mayo, solo tiene dos meses para prepararlo bien y a conciencia; aunque había hecho algún dictamen durante la oposición, no domina su intríngulis. Hace muchos dictámenes en estos dos meses, quizás sin digerirlos como tocaba; llega el día del dictamen lo hace y lo acaba. No ha sido brillante; ha visto cosas, pero se ha dejado alguna importante y no ha sabido jugar bien con el tiempo; el dictamen ha quedado descompensado y suspende.

Nuestra opositora entra en depresión, ya lleva hora casi seis años. Se replantea su vida y su futuro, que lo ve negro. Al cabo de dos meses vuelve a la academia de opositores y después de tener una larga charla con su preparador decide darse una última oportunidad; tiene miedo del fracaso, ha fracasado ya dos veces.

Llegamos a la oposición de 2028. Nuestra opositora ya tiene 31 años y se examina la primera semana de octubre, con siete años y un mes de estudio sin parar; aprueba el primer ejercicio. Aprueba el segundo ejercicio. Aprueba el dictamen.

En noviembre de 2028 toma posesión de su primera notaría con 32 años. Ha tardado ocho años desde que empezó el estudio. En el camino ha perdido una relación sentimental, un abuelo y una madre, la boda de una hermana, su vida social y alguna que otra amiga; también se ha quedado con algún tic y ha sufrido más de una crisis nerviosa y alguna que otra depresión que ha sabido llevar con la ayuda de un psicólogo. La suerte es que siempre tuvo el apoyo incondicional de sus padres, a pesar de no ser del gremio y que no entendían bien lo que hacía su hija.

Su preparador está contento porque al final ha aprobado, pero está triste porque no eran necesarios tantos años, si hubiera habido oposiciones anuales está convencido de que habría aprobado con cuatro o a los sumo cinco años, no en ocho años; el preparador piensa que se hubiera ahorrado fácilmente dos años; o al menos habría tenido más posibilidades y menos desesperación.

Mi conclusión: El notariado tiene la obligación de rebajar el sufrimiento y el dolor innecesario del opositor a notarías. La convocatoria anual ayuda a aprobar antes o a darse cuenta antes de que no vas a aprobar y dejar la oposición.

En estos tiempos que corren, donde el esfuerzo por el estudio está poco estimulado por la sobrevaloración de lo inmediato, es nuestra obligación hacer más atractiva la preparación de nuestra profesión aliviando el sufrimiento sin rebajar el rigor y la calidad de la oposición.

Albert Domingo, 

Notario

 

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Nuestros lectores opinan

  1. mito

    No veo ninguna ventaja en hacerlas anuales.

    En el ejemplo expuesto la opositora tipo tendrá delante 90 opositores que van mejor y aprobaran en 2022, otros 90 que aprobarán en 2024 y otros 90 que aprobarán en 2026 y dado que es muy buena esa opositora quedará la número 1 de 2028.

    Si se hicieran anuales manteniendo las mismas plazas aprobaría en el mismo año ya que los 270 que van mejor que ella e iban a aprobar antes aprobarían 45 en cada uno de los años 2022,2023,2024,2025,2026,2027 y sería la número 1 de 2028 que si no fuera tan buena y hubiera sido la 46 aprobaría en 2029.
    La única manera de que se reduzcan los plazos es aumentando las plazas, lo cual supone necesariamente bajar el nivel de la oposición y bajar el nivel de la oposición supone tener peores notarios y prestar un peor servicio público.
    La oposición tiene que ser difícil para conseguir estupendos notarios que presten un servicio que funcione.

  2. jlflozano

    El relato que el compañero Albert hace, aparte de su verosimilitud, no puede ser más estremecedor. Es un acierto total y le felicito por su iniciativa. Toda propuesta que pueda suponer una mejora de las condiciones de los opositores, una disminución del tiempo de preparación, sin merma de la calidad, y -a la postre- una humanización de las condiciones del opositor, ha de ser bien recibida. Las estadísticas están ahí, no mienten. La media actual para aprobar las oposiciones al título de Notario es de 5-6 años. Cierto, como dice Albert, que hay quien, con suerte, las saca antes; pero también, como igualmente indica, muchos son los opositores que la sacan superada la treintena, con el sacrificio enorme del interesado y de su familia, dejando en el opositor aprobado (no digamos nada del olvidado opositor no aprobado) una huella indeleble de abatimiento y frustración, pese al éxito alcanzado. Hemos visto, en los últimos años, una disminución notable en el número de opositores que se presentan, tendencia que sigue hacia la baja, con un riesgo futuro -impredecible- de pérdida de calidad. Es, por ello, conveniente concentrar esfuerzos en la mejora de las condiciones de los opositores. Una de ellas, sin duda, puede ser la de las convocatorias anuales. Gracias, Albert, por tu iniciativa.

  3. codvil

    Estoy totalmente conforme. La convocatoria bianual de la oposición supone un plus de dificultad injustificado y que la hace mucho menos atractiva; además no aporta nada al objetivo final: adquirir conocimientos suficientes para el ejercicio de la profesión.

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